Teresa Noguera, una mujer empoderada y rebelde

Teresa Noguera Perpiña es una abogada y controladora aérea española que supo abrirse camino en una época en que la distancia entre géneros era bastante grande en su país. Nació en Palma de Mallorca y realizó el bachillerato en el colegio La Pureza, donde dio las primeras muestras de carácter y rebeldía, cuando se estrenó la película West Side Story en la isla, el colegio les prohibió a las alumnas ver la película porque según el asesor espiritual, el filme tenia escenas de pecado mortal. Pero Teresa y sus compañeras de sexto grado ignoraron la prohibición del colegio y la vieron, lo cual llegó a oídos de las monjas, quienes despojaron a las alumnas rebeldes de la medalla de Hijas de la Virgen María.

El padre de Teresa quiso que estudiara Derecho, pero antes de enviarla a la universidad, viajó a Londres para aprender inglés, de regreso fue a Barcelona a estudiar Derecho, donde compaginaba la universidad con clases de ballet clásico y además colaboraba con el Partido Comunista Chino. Terminada la carrera, su padre le ofreció la posibilidad de trabajar en Palma pero Teresa quería quedarse en Barcelona, por lo tanto aprovechó una convocatoria para controladores aéreos de la cual se enteró por casualidad y como esto esta le aseguraba un trabajo en Barcelona, se presentó, pese a que no tenía ni idea de que hacía un controlador aéreo.

Teresa fue una de las primeras mujeres que intentó ingresar a la profesión, lo cual no fue nada fácil, pues en aquellos años los controladores eran funcionarios civiles que dependían de la administración militar, sin embargo culminó con éxito sus estudios en la escuela ATC de Madrid y en 1973 se licenció como la segunda controladora aérea de España y fue enviada a Barcelona donde empezó a trabajar. El hecho de ser mujer y haber colaborado con el Partido Comunista Chino, hizo que le costara bastante trabajo hacerse valer y respetar como controladora, en un mundo dominado por hombres, de derecha y militares; pero, poco a poco, gracias a su profesionalismo y determinación terminaron por aceptarla.

Los años 70 fueron tiempos difíciles para los controladores, el turismo crecía, los vuelos se multiplicaban al igual que el trabajo, pero los equipos con que disponían eran obsoletos, esta situación desencadenó en agosto de 1976 una huelga de celo organizada por Teresa y sus compañeros del ACC de Barcelona, inicialmente la huelga recibió el apoyo de sus controladores franceses, luego se sumaron el resto de los controladores españoles y al final el movimiento recibió un gran apoyo internacional y sobre todo, el respeto de la opinión pública. Pero los militares tenían identificados a los organizadores de la huelga, por lo tanto; Teresa y sus compañeros estaban expuestos a un consejo de guerra, afortunadamente el entonces presidente del Gobierno central, Adolfo Suárez a través de un decreto, traslado a los Controladores Aéreos del Ministerio de Defensa al de Transportes y Teresa pudo continuar desempeñándose como controladora hasta su jubilación en agosto de 2010, cuando ejercía como jefa de sala, en el centro de control de Palma. Después de su retiro, Teresa ha trabajado a tiempo parcial como instructora, en Madrid y en la actualidad vive en Barcelona con su segundo esposo, el controlador noruego Bjarne Nilssen con quien se casó en 1990.

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